Las Abejas y el Medio Ambiente
- la importancia de las abejas para los cultivos
- El poder de la polinización
- ¿Qué está pasando con la población de abejas?
- ¿Porqué son tan importantes las abejas en la vida del ser humano?
- La reproducción de las abejas.
- ¿Qué comen las abejas?
- Necesidades nutricionales de las abejas
- Alimentación de las abejas
- ¿Qué tipo de flores comen las abejas?
- Otros datos sobre las abejas
- El diverso mundo de las abejas
- ¿Qué comen las abejas reinas?
La importancia de las abejas para los cultivos
Las abejas no solo hacen miel. Hacen algo esencial para la diversidad de las plantas en el mundo: la polinización. Su preservación y la de su hábitat nos beneficia a todos.
El diverso mundo de las abejas
En cuestión de abejas, lo más común es pensar solo en las abejas de miel o melíferas. Es decir, un grupo de abejas que viven en una colmena, con una reina, zánganos y obreras que vuelan de flor en flor recolectando polen, haciendo miel y, de vez en cuando, picando a alguien con su antipático aguijón. Sin embargo, las abejas melíferas representan solo una pequeña parte de la población apícola. Y sus compañeras, las abejas silvestres, pueden ser de lo más variadas.
De hecho, existen más de 20.000 especies de abejas, más del 85% de las cuales son solitarias y no viven en colmenas.
El 80% de las especies de abejas silvestres anidan en túneles subterráneos u otras estructuras hechas de barro, resina de plantas, piedritas e incluso caparazones de caracoles. Algunas hasta viven en los nidos que abandonan los escarabajos.
Las abejas silvestres pueden ser muy selectivas en su alimentación. Con el tiempo y en distinta medida, se han adaptado a diferentes tipos de plantas, y algunas de ellas se alimentan exclusivamente de una planta específica.
La abeja más pequeña del mundo, la abeja Quasihesma australiana, mide solo 2 mm. La más grande, la abeja cortadora de hojas de Indonesia, puede medir hasta 4 cm, el tamaño de una nuez.
El poder de la polinización
La polinización —la transferencia del polen de las partes masculinas a las partes femeninas de una planta— es vital para la reproducción de las plantas, y el 90% de las plantas con flor reciben ayuda de algún tipo de especie animal polinizadora. En la agricultura, se calcula que aproximadamente un tercio del volumen total de los alimentos que se producen se benefician de la polinización animal.
Son muchos los animales que actúan como polinizadores, desde mamíferos como murciélagos y monos, hasta los colibríes e incluso algunos tipos de lagartijas. Pero los insectos son el principal grupo de polinizadores, siendo las abejas, por lejos, las mayores contribuyentes.
No obstante, no todas las especies de abejas son igualmente importantes para la polinización agrícola. De hecho, solo el 2% de las especies de abejas son responsables del 80% de la polinización de los cultivos. Y no todos los alimentos necesitan la polinización de insectos como las abejas. Sin embargo, sin su ayuda, nuestras dietas se volverían mucho menos ricas y variadas; la fruta, en particular, depende en gran medida de los polinizadores. Se calcula que, en total, el valor de los cultivos mundiales que dependen directamente de la polinización animal es de entre 236.000 y 577.000 millones de dólares anuales. Y las abejas son una parte esencial de esta ecuación.
¿Qué está pasando con la población de abejas?
¿Las abejas están desapareciendo? En el caso de las abejas melíferas, el panorama general indica que no. Las colonias de abejas melíferas gestionadas han aumentado, de hecho, en un 65% a nivel mundial desde 1961.
Para las abejas silvestres, la situación es más complicada: distintas abejas silvestres tienen características biológicas y necesidades muy diferentes, lo que complica la evaluación de su desarrollo en general. Sin embargo, es una realidad que ciertos grupos de especies de abejas silvestres en regiones específicas están disminuyendo.
Y tanto las abejas silvestres como las abejas melíferas siguen enfrentándose a varios desafíos:
Plagas y enfermedades: El ácaro Varroa es el mayor enemigo de las abejas melíferas. Este se agarra a la abeja y le succiona la hemolinfa (el equivalente de la sangre en las abejas) y la grasa corporal, lo que debilita el sistema inmune de la abeja. Los ácaros Varroa también transmiten enfermedades virales a las abejas, que luego pueden contagiarse a toda la colonia. Las colonias, además, pueden verse afectadas y debilitadas por otras plagas y depredadores, como el avispón asiático, y enfermedades causadas por bacterias, hongos o virus. En este caso, los apicultores desempeñan un papel positivo, asegurándose de que sus colmenas estén sanas y ayudando a controlar plagas y depredadores.
Factores genéticos: Las abejas melíferas han sido cultivadas en las últimas décadas, seleccionadas por cualidades deseables, como menor agresión y mayores tasas de producción de miel. Sin embargo, esto ha reducido su diversidad genética, lo que las ha hecho más vulnerables a parásitos y enfermedades y ha debilitado a las abejas reinas.
Falta de nutrición y hábitat: Los paisajes modernos no cuentan con las flores perennes que las abejas melíferas necesitan ni con las plantas entre las que las abejas silvestres buscan alimento y los hábitats en los que anidan.
Condiciones climáticas adversas: Las condiciones climáticas desfavorables, como las primaveras demasiado frías, pueden interrumpir la recolección de néctar y polen, lo que daña a las colonias de abejas melíferas y sus crías.
Prácticas agronómicas: Los métodos de cultivo cada vez más intensivos han afectado los hábitats de las abejas silvestres y el alimento disponible para ellas. El mal uso de los pesticidas también afecta a las abejas.
¿Porqué son tan importantes las abejas en la vida del ser humano?
Ahora que está de moda (otra vez) el tema de las abejas, su desaparición, sus consecuencias y la creación de abejas robots para la polinización, voy a intentar esclarecer un poco el porqué son tan necesarias las abejas en nuestra supervivencia.
Como bien dijo Albert Einstein, las abejas son muy importantes para el desarrollo del hombre ya que sin ellas, el 60% de las frutas y verduras que hoy consumimos desaparecerían al no ser polinizadas.
De las 100 especies de cultivos que abastecen el 90% de los alimentos del mundo, las abejas polinizan más del 70% de ellos. Además, polinizan más de 25.000 especies de plantas con flores. Sin estos insectos la actividad agrícola prácticamente desaparecería, lo que dejaría a muchas familias sin una fuente de ingresos.
Una desaparición sistemática de la especie implicaría graves desequilibrios en la economía mundial, ya que están relacionadas con la generación de miles de millones de dólares anuales en productos agrícolas.
Desde el 2000, se viene estudiando el problema del “Colapso de las colonias”, por el que una cantidad considerable de abejas obreras de una colmena desaparecen abruptamente. Las causas pueden ser un aumento de los depredadores o la llegada de enfermedades, como el virus de parálisis aguada de Israel. Los científicos también proponen como causas los cambios producidos en el entorno por los pesticidas y otras sustancias tóxicas.
Algunas curiosidades sobre las abejas:
- Que para producir un kilo de miel, deben visitar alrededor de 10 millones de flores.
- Que una abeja obrera puede llegar a volar 800 km en toda su vida y sólo produciría media cuchara de miel.
- No atacan al hombre si no se les molestan.
Espero que con esto os haya quedado un poco más claro el porque son tan necesarias para nuestra supervivencia.
En estas épocas de abundancia de alimentos, existen zánganos maduros, la población de la colonia se prepara para originar en forma natural otra colonia de abejas, eligiendo algunas larvas originadas de huevos fecundados, para agrandar su celda y proporcionarles alimentación especial basándose en jalea real, que darán origen a nuevas reinas.
Pocos días antes de que emerja una nueva reina de su celda, la colonia se divide dando origen a una nueva colonia apícola, conocida como enjambre, con stituido por varios miles de abejas obreras, algunos zánganos y la reina madre, no es raro que en algunas líneas de abejas den origen a uno o varios enjambres secundarios, con reinas vírgenes y menor número de obreras.
Cuando emerge de su celda real la primera reina virgen, se dirige a las otras celdas reales para destruirlas y si eclosionan dos o más reinas simultáneamente combaten entre sí hasta quedar la vencedora, la cual alcanzará su madurez sexual en cuatro o cinco días; saldrá a sus vuelos de fertilización con unos 10 zánganos en promedio, e iniciará la ovoposición y la colonia de abejas continuará su vida normal.
En el caso de que la reina nueva no sea fertilizada por los zánganos, después de 30 días iniciará la postura de óvulos no fecundados (reproducción asexual), que darán origen a zánganos y la colonia de abejas desaparecerá paulatinamente.
También puede suceder que por alguna causa, la reina nueva no regrese de sus vuelos de fertilización, en cuyo caso no existirán en la colonia huevecillos ni larvas aptos para criar otra reina, en este caso las abejas obreras por ausencia de las sustancias reales (ferormonas) que segrega la reina, desarrollan parcialmente sus ovarios rudimentarios y en pocas semanas inician la postura, denominándoles "obreras ponedoras”, depositando en las celdas varios huevos no fecundados, que darán origen a zánganos y la familia apícola disminuye su población paulatinamente, hasta desaparecer.
Cuando se originan enjambres secundarios, se sabe que la larva real teje un capullo muy fuerte en la punta y más frágil en la parte superior, las obreras no permiten la eclosión de otra reina hasta que el enjambre secundario abandone la colonia, mientras tanto, la reina perfora el capullo, saca la lengua y recibe alimento basándose en jalea real.
Las abejas son insectos que pertenecen al orden Hymenoptera y también son conocidos como antófilos. Al igual que otros insectos, como las hormigas, las abejas se encuentran dentro de los más diversos y que mejor se han adaptado a diferentes condiciones climáticas, ya que podemos encontrarlas en casi todos los continentes, con excepción de la Antártida. Actualmente se conocen más de 20 000 especies de abejas, dentro de las que podemos nombrar a Apis mellifera, la tan famosa abeja de la miel, tan característica por sus colores amarillo y negro. Estos insectos poseen hábitos muy curiosos, puesto que se trata de insectos sociales, donde en sus grupos gregarios se diferencian jerarquías y funciones muy específicas. Además, estos animales son muy conocidos no solo por la fabricación de la miel (aunque no todas las especies poseen esta capacidad), sino también de jalea real, cera y propóleo, sustancias con funciones muy beneficiosas para ellas.
¿Alguna vez te has preguntado qué comen las abejas? Si quieres conocer la respuesta a esta pregunta y otras curiosidades de este maravilloso grupo de insectos, continúa leyendo este blog y te contaremos todo.
Necesidades nutricionales de las abejas
Las abejas, al igual que el resto de animales, necesitan la energía disponible en sus alimentos para realizar todas sus funciones vitales y poder sobrevivir. Por lo tanto, precisan de un equilibrio entre diferentes azúcares (hidratos de carbono), lípidos, proteínas, minerales y agua. Estos insectos encuentran estos nutrientes en sus principales fuentes de alimento, que son la miel y el polen.
En el caso de la miel, que la obtienen a partir del néctar de las flores, les aporta cerca de un 80 % de los azúcares necesarios de su dieta, mientras que el polen les aporta un 40 %. Gracias a los azúcares presentes en ambas sustancias, las abejas son capaces de fabricar la cera. Además, les ayuda a producir lípidos internos que se transforman en depósitos de grasas, esenciales para que las abejas fabriquen hormonas y sustancias que recubren sus nervios internos.
El polen, por su parte, les aporta las proteínas esenciales (aproximadamente un 25 %) para el perfecto desarrollo de las glándulas responsables de la producción de jalea real, que como veremos más adelante, será esencial para la prosperidad de la colonia. Estas glándulas son llamadas hipofaríngeas. Además, el polen también les proporciona enzimas que actuarán como catalizadoras en diferentes reacciones químicas. Será vital para las abejas el consumo constante de polen, ya que de él depende el funcionamiento de la colmena, la puesta de huevos, el desarrollo de las larvas y de toda la población de abejas.
Por otro lado, el agua es otra de las sustancias esenciales para las abejas, ya que aporta humedad a la colmena (un 80 %) y ayuda a conseguir la temperatura óptima (de unos 35º). Así mismo, es de vital importancia durante la cría de las larvas, ya que les permite una perfecta termorregulación. Si se excede o baja de los niveles óptimos, la cría y su desarrollo cesa.
Alimentación de las abejas
Las abejas deben cubrir sus requerimientos nutricionales y lo hacen consumiendo, sobre todo, miel, néctar y polen. Este último, además de ser transportado de una flor a otra para que ocurra la polinización, es una fuente de alimento rica en hidratos de carbono y proteínas con el que alimentan a las larvas. Además, el polen es rico en vitamina B, nutriente imprescindible para las abejas, ya que su cuerpo no la produce naturalmente. El polen es sumamente importante para que la jalea real pueda ser producida, además de ser vital para poder fabricar la cera. Es tan importante en la dieta de las abejas, que su deficiencia produce una menor esperanza de vida, así como el descenso de la producción de jalea real y cera y bajan sus reservas de cuerpos adiposos, los cuales le permitirán pasar el invierno y llegar a la primavera.
Por otro lado, es a partir del néctar que recogen de las flores con el que las abejas fabrican la miel y que también servirá de alimento para toda la colonia. Principalmente, la miel sirve para alimentar a los zánganos en su estado larval y adulto, así como a las obreras una vez superado el estado de larva. Como mencionamos, las obreras son las encargadas de buscar las fuentes de alimento, es decir, las flores, y son auténticas trabajadoras laboriosas, ya que además de recolectar el polen, absorben el néctar con sus lenguas para luego digerirlo y regurgitarlo posteriormente en la colmena. Este proceso es el que da inicio a la producción de la miel con la que luego se alimentarán. Para ello, depositan el néctar en las celdas de la colmena que ellas mismas construyeron para que descienda el nivel de humedad que contiene. Una vez que la humedad baje un 60 %, las abejas considerarán que su miel está lista y procederán a sellar las celdas con cera. En este otro artículo te explicamos con más detalle Cómo hacen miel las abejas.
¿Qué comen las abejas reinas?
¿Alguna vez te has preguntado qué es la jalea real? Pues esta sustancia también sirve de alimento para las abejas, sobre todo para las reinas y las obreras, que la consumen al inicio de su vida, más precisamente en los primeros tres días. Así mismo, si te preguntas qué comen las abejas reinas, debes saber que es la jalea real la que servirá de único alimento para la reina, ya que las demás abejas comen néctar y polen una vez superado el estado larval. Recuerda que durante la etapa de larva las obreras comen jalea real y los zánganos miel, luego ambos pasan a comer néctar, polen y miel.
El polen es bien digerido por las abejas gracias a que generan enzimas cuando este se encuentra almacenado en el panal. Pero, ¿qué diferencia a la jalea real de la miel? Pues se trata de una sustancia ácida, blanquecina y viscosa que producen las abejas obreras, que es secretada por ellas y surge en su cabeza para luego ser mezclada con otras secreciones de su estómago. Como dijimos, la jalea real es el alimento con el que exclusivamente se alimentará la abeja reina durante el resto de su vida. Sin embargo, la miel es una sustancia más fluida y menos viscosa y también es producida por las abejas a partir del néctar colectado de las flores, como explicamos anteriormente.
¿Qué tipo de flores comen las abejas?
Ya sabes qué comen las abejas pero, ¿cómo consiguen este alimento? Las abejas necesitan diferentes flores para colectar el néctar, ya que cada tipo de flor tendrá diferentes proporciones y tipos de azúcares. Entre ellos, estarán la sacarosa, la fructosa y la glucosa, todos necesarios en la dieta de estos insectos. De esta manera, existen flores cuyo néctar es más rico en sacarosa, como el romero, el trébol, los castaños y manzanos (entre otras), otras plantas tendrán flores ricas en fructosa y glucosa, como es el caso del tomillo, el brezo o el diente de león. Y en el caso que precisen solo fructosa, consumirán el néctar de las flores de la encina, el abeto o del roble. Estos azúcares pueden ser consumidos directamente o según sus requerimientos nutricionales, puesto que sus enzimas salivales pueden transformar un azúcar en otro.
Otras flores que las abejas aprecian son la lavanda, la zinnia, el orégano, la melisa, caléndula, naranjo, las margaritas, lantana, campanillas y las liláceas, todas ricas en diferentes azúcares, aromas atractivos y flores con colores vistosos.
¡Así que ahora ya sabes!, tener un jardín con gran variedad de flores ayudará a conservar a estos insectos maravillosos y tan importantes para el ecosistema.
Otros datos sobre las abejas
Como mencionamos, las abejas pertenecen al orden de los himenópteros y dentro de este grupo se encuentran varios insectos que cumplen roles ecológicos muy importantes. Debemos saber que las abejas son insectos sociales, gregarios y con características que las vuelven animales únicos, por lo que a continuación veremos algunas de ellas:
- Son animales artrópodos, es decir que su cuerpo se encuentra segmentado en cabeza, tórax y abdomen. Poseen tres pares de patas, alas membranosas y su cuerpo está cubierto por vellosidades.
- Tienen ojos compuestos, como el resto de insectos, además de un par de antenas mediante las que pueden recibir diferentes tipos de señales, ya sean químicas, olfativas o de movimiento.
- El tamaño del cuerpo varía en cada especie, pudiendo tener cerca de 2 mm de longitud, como es el caso de Trigona minima, o alcanzar unos 63 mm de largo, como la hembra de Megachile pluto.
- Las hembras están dotadas de un aguijón en el extremo del abdomen, que se trata del órgano ovipositor modificado.
- Sus patas delanteras están adaptadas para la limpieza de las alas, mientras que las traseras son las encargadas de transportar el polen hasta la colmena.
- Poseen una gran capacidad de comunicación entre todos los integrantes de la colonia, de manera que mediante una danza (la danza de las abejas) pueden trasmitir mensajes a sus compañeras, como por ejemplo la distancia en la que se encuentra una flor. Así mismo, son capaces de señalar mediante esta danza la orientación de la fuente de alimento y lo hacen gracias a que se orientan por la posición del sol y el campo magnético de la tierra.
- Forman colonias y viven en colmenas donde construyen sus panales compuestos de ceras, los cuales se construyen con ayuda de toda la colonia. Existe una jerarquía donde cada abeja cumple una función y en la que el mayor cargo lo ostenta la abeja reina, la única de la colonia capaz de poner huevos y que posee gran longevidad. Seguida a ella están las obreras, encargadas de conseguir el alimento, mantener limpia la colmena y defenderla, y luego los zánganos (machos no obreros y reproductores).
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